Las Cuatro Nobles Verdades [Parte 1/2]

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Fecha Dharma: 18/07/2011

Siete semanas después de su iluminación, El Buda dio su primer enseñanza a los seres humanos, en el parque de los venados, en una ciudad llamada Sernath, cerca de Benarés. Ahí se acercaron cinco ascetas que habían conocido a Sidharta en su época de ayuno y estaban impresionados, pero cuando éste eligió el camino medio y cuidó de nuevo su cuerpo, lo abandonaron. Ahora lo veían sentado y radiante, y aunque pretendía no verlo, no aguantaron y se acercaron y le preguntaron: ¿Por qué resplandeces de esa manera? ¿Cómo te volviste así? Y recibieron como respuesta las “Cuatro Nobles Verdades”. Que dicen en síntesis:

  • La vida condicionada es sufrimiento
  • Existe una causa para ese sufrimiento
  • Hay un fin del sufrimiento
  • Y hay un camino que lleva a ese fin

El Buda empezó hablando del sufrimiento  y no de la alegría. Pero eso no significa como muchos creen, que las enseñanzas de Buda plantean un camino sufrido, pesimista y todo lo contrario, reconoce la presencia del sufrimiento, no lo niega. Sin embargo nos permite ver que ese sufrimiento tiene causas y que es posible que esas causas cesen y que hay un sendero que hace que esto suceda…

La primera Noble Verdad: La noble Verdad del Sufrimiento

“Nacer es sufrir, envejecer es sufrir, morir es sufrir; la pena, el lamento, el dolor, la aflicción, la tribulación son sufrimiento; estar sujeto a lo que desagrada es sufrimiento; no conseguir lo que uno desea es sufrimiento. En una palabra, los cinco agregados de apego a la existencia son sufrimiento”

Agregados de la materia: percepciones; sensaciones, pensamientos, actividades de la mente, conciencia.[1]

            Hay enfermedad, hay vejez; hay muerte y pasaré por ellas. Pero a diferencia de cómo lo he vivido; la posibilidad de vivirlo como algo que sólo es. Y tarde o temprano a todos nos tocará vivirlo. Aceptarlo y vivirlo así le quita esa carga moral de estar enjuiciando qué es bueno y qué es malo y rechazar lo que valoramos como “malo” y/o desagradable y anhelar lo que catalogamos como “bueno” y/o agradable. Simplemente suceden (ahí no podemos hacer nada). El Buda enseña que la causa del sufrimiento no  es la maldad sino el no comprender… LA IGNORANCIA.

No se trata de una postura sobre-optimista de “negar el sufrimiento” y solo pensar en positivo. Al contrario, reconocer que hay sufrimiento, lejos de encadenarme y hacerme más sufriente,  me da libertad. Me da la posibilidad empezar a ver las cosas como son.

Observo como tengo el hábito mental de que: en cuanto hay sufrimiento en mi vida, antes de reconocerlo y elegir hacer algo para que cese… empiezo a luchar para dejar de tenerlo o azotarme y escenificar una escena trágica por lo mucho que sufro.

Me pregunto: ¿Cómo he vivido y vivo, la experiencia de nacer, envejecer, la pena, el lamento, el dolor, la tribulación, de estar sujeta a lo que me desagrada y estar privada de lo que me agrada? ¿Me la he pasado, me la paso, deseando no volver a sufrir? ¿Desando que mi sufrimiento termine? ¿No es una manera de seguir estando sujeta a lo que no ha sido, no es, ni será? ¿Sigue siendo una negación, un no reconocimiento que el sufrimiento es parte de la naturaleza humana?

El sufrimiento es parte de la vida humana: ¿Puedo desapegarme de las personas, de las cosas, de procesos que sólo me llevan a aferrarme y me impiden crecer? ¿Puedo vivir el sufrimiento ante la muerte y la enfermedad, aceptándolo pero sin aferrarme a éste?

“En este punto (entender que hay sufrimiento), no se necesita ninguna ayuda. El Buda se hace necesario por primera vez  para aquello que las personas no comprenden por sí mismas. Sin él, ellos se pierden de los niveles de conciencia intemporales y no condicionados, especialmente, el más alto gozo inherente a la mente, que todo lo reconoce y que es inseparable de la iluminación”[2]

Es decir, una vez que elegimos entrar en este camino, el Buda (su ejemplo y sus enseñanzas), nos ayudarán a terminar con el “ciclo de innumerables existencias (samsâra)”:

“Innumerables veces habéis sufrido dolores, martirios y calamidades, innumerables veces habéis llenado los cementerios; más que suficientes, en verdad, para quedar desengañados de toda clase de existencia, para querer desprenderse y liberarse”[3]

Encuentro esto en el libro del Lama Olé:

“ De hecho, esta primera declaración (primera noble verdad) del Buda contiene, también además de la constatación general de que hay cosas dolorosas en la vida, unas posibilidades inmensas. Señala una dicha infinita… Por lo tanto la primera de las Cuatro Nobles Verdades del Buda no es una pintura negra, como pudiera parecer ante una mirada superficial, o incluso como piensan muchos budistas educados del mundo, sino algo muy sublime: quien nos señala que nuestra mente intemporal es más perfecta en sí misma que todos sus juegos pasajeros, nos hace ilimitadamente ricos”

–       Reconocer todo el sufrimiento que tengo, pero también esta la otra parte que coexiste con él: el disfrute pleno; cuando logro por instantes vivir las “cosas como son”.

–       Reconocer que tengo percepciones; sensaciones, pensamientos, actividades de la mente, conciencia.

–       Que lo tengo, pero todo eso, no soy yo: “Por lo que, viendo sabiamente las cosas tal como son, hay que reconocer: ´Todo esto no es mío, yo no soy esto, esto no es mi yo”

Esto es todo un reto para el pensamiento lógico… y me vuelvo sujetar a lo que me desagrada y me atoro tratando de encontrar explicaciones precisas, comparativas, que me quiten la incertidumbre.

Segunda verdad:  la noble verdad del origen del sufrimiento

“¿Cuál es, pues, la noble verdad del origen del sufrimiento?  Es el deseo que, indisoluble del deleite y de la pasión, persiguiendo el placer por doquiera, os lleva a renacer una y otra vez”

 

ü  Observo esa incongruencia entre lo que soy/percibo/experimento/tengo …y lo que “me gustaría” o “debería”

 

ü  El origen del sufrimiento es el deseo; el perseguir el placer y la aversión a lo displacentero: siempre querer estar en el deleite y desear que se vaya lo que no me agrada.

 

ü  Si de plano sigo de necia en la ignorancia y no entendido, ni pongo en practica  el Dharma, no he elegido seguir el camino para que cese el sufrimiento. Si no he entendido y vivido los preceptos; seguido el óctuple sendero. Si no he entendido que todas mis acciones (karma) arrojan frutos; es decir tienen consecuencias en esta vida o en otras. Continuaré viviendo en el samsâra (esta vida cíclica de sufrimiento) que puedo repetir y repetir (renaciendo), hasta que salga de la ignorancia. Por eso tengo la oportunidad de apurarme en esta para lograr mi liberación… digamos que me ahorro (renacer) en más vidas con sufrimiento

“Mientras se vive así pendiente de lo que agrada y de lo que desagrada, se reacciona a todas las sensaciones – agradables, desagradables o neutras – con afición y ganas de gozar, y así se van creando servidumbres.  Porque si uno goza y se aficiona, es que siente deleite.  Y el que se deleita con una sensación quiere conservarla, y se apega a ella.  Y de ese apego (updana) procede el devenir (bhava) actual y del devenir procede el nacimiento futuro, y del nacimiento proceden la vejez, la muerte, la pena, el lamento, el dolor, la aflicción y la tribulación.  Este es el origen de toda la masa de sufrimiento”…

Cuando uno se libera de esos apegos, Para el ciclo intermitente de las existencias con sufrimiento (samsara), que como dice el Buda, se reanudan una y otra vez

Para el Budismo igual renacemos pero depende del karma que fuiste acumulando (negativo o positivo) en esta vida, la forma de vida en que renaces. Por eso dicen que el llegar a una forma de vida humana ya es muy rara y preciada. Es decir algo hicimos en otra vida para llegar a esta forma. Y es afortunada porque desde aquí podemos hacer mucho (evitando la ignorancia), podemos acercarnos a la iluminación (cesación del sufrimiento). Si no crees en el renacimiento por lo menos es la promesa de que el sufrimiento termine en esta vida.

Karma, que quiere decir acción:

 

“Yo os digo monjes, que la voluntad es el karma, pues es cuando queremos algo que actuamos de pensamiento, palabra y obra”

 

Por eso están los preceptos, para recordarnos ese actuar ético siempre pensando en nuestro bienestar y en el de todos los seres vivos.

 

Tener presente siempre, que mi acción (pensamiento-palabra y obra) va a tener una consecuencia; todo lo que siembro, lo cosecho en esta vida o en otras. Ahora sí, que sabiendo esto, ya actuamos bajo nuestra propia responsabilidad”.

 

Es importante notar que no dice: Si ya actuaste de manera negativa ya te fregaste, sino al contrario tienes la oportunidad de darte cuenta de lo inadecuado de tu acción y tratas de contrarrestarla  actuando de manera positiva. Se puede limpiar el Karma negativo (¡no es un pecado morta!). Eso sí, requiere una firme voluntad de no repetirlo y actuar de otra manera.

Tercera verdad:  la noble verdad de la cesación del sufrimiento

“Cuál es, pues, la noble verdad de la cesación del sufrimiento?  El completo crear y desvanecerse del deseo, el abandonarlo, renunciar a él, liberarse y desapegarse de él”

Para el Buda: el deseo alimenta el sufrimiento como la madera alimenta el fuego… y siempre se requiere más y más madera para mantenerlo ardiendo…

 

¿Entonces no puedo desear NADAAAAA? Para el Buda hay un tipo de deseo que llaman Tanhâ, que es un deseo (para satisfacer el placer sensorial) pervertido que nos lleva al sufrimiento y hay otro tipo de deseo que llaman: chanda, y se refieren a él como un deseo positivo, es tener metas positivas para nosotros mismos y los demás (como cuando en Metta, nos deseamos paz y felicidad, salud y liberación del sufrimiento). Es decir por supuesto que nos  animan a ser plenos, felices y a tener bienestar.

 

Si bien la Segunda  Verdad me ayuda a darme cuenta del origen de mis azotes. Leer y re leer la Tercer Noble Verdad, me motiva mucho a seguir practicando, aprendiendo y viviendo el Dharma. Porque este estado de permanente deseo, apego e insatisfacción, tiene fin. Me da ánimos para asumir lo que sí puedo hacer: no esperar a un salvador externo, ni esperar buena suerte. Esta en mi y depende de mi hacer que esto cese:

 

“Al cesar y desvanecerse completamente el deseo (tanhâ); cesa el apego (upâdâna); al cesar el apego, cesa el devenir (jâti); al cesar el nacer, cesan el envejecer (jarâ), el morir (marana), la pena (soka), el lamento (parideva), el dolor (dukkha), la aflicción (domanassa) y la tribulación (upâyâsa). Esta es la cesación de toda esta masa de sufrimiento.”

 

No es la promesa de un paraíso por venir; es la oportunidad de vivir en el nirvana ahora… aunque sea como dice mi Dulce María, amiga del dharma, por un nanosegundo… No es un premio a alcanzar; es la cesación del sufrimiento

 

“Así pues, monjes, la cesación, el aquietamiento y la desaparición de las formas materiales, las sensaciones, las percepciones, las actividades mentales y la conciencia son la cesación del sufrimiento, el alivio de las enfermedades, la desaparición de la vejez y la muerte” …“Eso es paz, eso es sublimidad, es decir, el acabarse de todo lo constituido, el abandono de los fundamentos de la existencia, la cesación, el desvanecimiento y aniquilamiento del deseo, el nirvana”

 

Situaciones de la semana:

1) La partida de nuestra querida maestra Ginger y Mark: sufrimiento de su partida y a la vez la celebración por el grupo que dejo formado e inspirado para seguir practicando el dharma, la meditación. Hay dolor inevitable ante las pérdidas, del tipo que sean. Y al mismo tiempo hay gratitud, generosidad, solidaridad, esfuerzo colectivo.

2) Esperando a mi hijo que regresaba de un campamento. Y con la sorpresa de que la pasó bastante desagradable porque varios niños lo estuvieron constantemente molestando, humillando, hiriendo con palabras. Mi reacción, ante el dolor de mi hijo, y que no le puedo evitar vivir. Hacer no haciendo, sólo escuchándolo, acompañándolo, ayudándole a entender a aceptar.  A tratar de hablarle de compasión a los chicos que lo molestaron. Reconociendo las cuatro nobles verdades y que yo no le puedo evitar el dolor en su vida; no le puedo salvar; la necesidad de observar el apego que tengo a él y a la imagen de madre perfecta que debería ser.

 

Quiero compartirles que hoy es el cumpleaños número 93 de Nelson Mandela, ex presidente de Sudáfrica, que luchó contra el apartheid en su país y fue encarcelado por 27 años. En una celda de 2×2, con una manta, una silla y una pequeña ventana.

Ya ex carcelado, acabó por entender (he hizo que otros entendieran), que la vía de la resistencia pacífica era una camino muy poderoso. Con esa convicción logró ser presidente y terminar con el apartheid. Es un ejemplo de cómo a partir de todo el sufrimiento que vivió, construyo con paciencia y fortaleza infinita esa vía de liberación. Me asombra que en casi todas las fotos aparece sonriendo. Espero nos sea de inspiración y recordatorio de las Cuatro Nobles Verdades. Cuenta Mandela que en prisión había un poema que le inspiraba, escrito por William Ernest Henley, quien a los 12 años enferma de tuberculosis en los huesos y le amputan una pierna debajo de la rodilla. En 1875 escribió este poema desde su cama de hospital y se los quiero leer:


Invictus

Más allá de la noche que me cubre

negra como el abismo insondable,

doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma inconquistable.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.

Sometido a los golpes del azar
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
no obstante la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin temor.

No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma


 

Muchas gracias

Recursos consultados

Lama Ole Nydahl. (2005). Las cosas como son. Ed. Libros y libros. México.

Nyânatiloka Mahâthera, La palabra del Buda. Ediciones Índigo.

Vázquez, Dulce María & Córdoba, Iliana. (2009). Diálogos entre amigas del Dharma. En el Seminario de Filosofía y Psicología Budista con Ginger Clarkson. Cholula, Puebla.


[1] Todos las citas que aparecen entre comillas, son del libro de Nyânatiloka Mahâthera, La palabra del Buda

[2] Lama Ole Nydahl (2005). Las cosas como son; México.

[3] Nyânatiloka Mahâthera, La palabra del Buda

Acerca de lettyrf

Escandalosa, buena amiga de mis amigos, brutalmente honesta y si fuera un color sería rosa mexicano, por ahí dicen que mi niño interior es un kinder exteriorizado... Vengo con altavoz integrado y sin filtro... Besitos... ;)

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